La vida consiste en vivir ciclos, esos ciclos conllevan que se cumplan ciertos objetivos y metas para los cuales nos programamos, estudiamos, nos hacemos de una profesión, formamos una familia y luego nos retiramos a vivir nuestra vejez.
A pesar de ello, la República Dominicana siempre marca la diferencia en todo, en esta oportunidad hablaremos de música y los géneros que nos marcan como referencia en el mercado mundial, hablamos del merengue y la bachata, dos ritmos que vienen envejeciendo junto a sus exponentes más importantes.
Iniciemos con el merengue, durante mucho tiempo se ha hablado de un relevo generacional, aunque muchos han surgido, lo cierto es que pocos se han logrado mantener de una manera estable y que puedan recibir el cetro de parte de los ya establecidos. Hablamos de que artistas como Juan Luis Guerra, Sergio Vargas, Los Hermanos Rosario, Fernando Villalona, Miriam Cruz, Eddy Herrera y otros más, cada uno con más de tres décadas en el ambiente artístico y se mantienen como figuras de alto nivel, pero cuando cumplan su ciclo de vida musical no se percibe quiénes serán sus sustitutos por méritos propios y ganarse su espacio para asegurar que el merengue siga perpetuándose en la eternidad.
La bachata continua sacando sus canas, no mencionaremos a Prince Royce y Romeo Santos, por no ser productos locales. Si tomamos en cuenta nombres como Raulín Rodríguez, Frank Reyes, Zacarias Ferreira, Anthony Santos, Joe Veras y Luis Vargas, todos andan por encima de las tres décadas y aún no podemos percibir una generación emergente que pueda heredar el trono de estos grandes artistas, que han podido trascender desde el país hacia todo el mundo.
El futuro no es tan brillante como decía el comercial de la marca de teléfonos, aún estamos a tiempo de ver surgir nuevos exponentes con calidad de perpetuarse en el tiempo y no solo para llenar un espacio en una fiesta. “El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen”, Anatole France.














