Como pasa el tiempo, como hemos cambiado… Así dice el estribillo de una canción y que va muy acorde con lo que está ocurriendo con los exponentes de un género musical que se ha quedado apostando por una ley que los ayude a revivir los años de gloria, ya que con eso podrían garantizar una cierta cantidad de tocadas, sin tener que invertir como lo hacen los demás, por el simple hecho de que ellos están establecidos y no necesitan de adecuarse a los nuevos tiempos, seguro ellos pensarán que los tiempos deben adaptarse a ellos.
Todo sucede en cuanto un tema sale del horno, ya no es como en “Los Años Dorados”, que tomabas el LP, lo llevabas con una “cosita” y era un éxito casi seguro. No, así no es, ya eso quedó en las anécdotas, aunque aún se lleva su “cosita” a la radio, la red de difusión se ha extendido, pues para un tema prosperar en las calles (aunque existen éxitos que se pegan a base de gusto), debes pagar a un grupo de denominados combos, quienes se encargan de promocionar los temas en fiestas, discotecas y demás lugares de mucha concurrencia.
Eso no queda ahí, existe también el denominado variado que rueda en las calles con los venden CD, pero eso no es fortuito, si quieres estar dentro de uno de estos, debes dejar caer un cariñito a estos productores de éxitos, así como múltiples plataformas digitales por las que hay que pagar. Perdonen mi omisión al no decir que el merengue es el género del que hablamos, aunque no es el ritmo el culpable sino más bien los exponentes de este, quienes han volteado la vista para evitar tener que adecuarse a lo nuevo, tal vez por eso se aferran a una ley que sea su Chapulín y que los salve de los malos.
“El pasado, lago para un solo nadador: el recuerdo”, Ali Ahmad Said Esber.














