Ah!!! La magia de la televisión, esa época dorada cuando salir en ella era un logro, cuando reunías a la familia y les avisabas a los amigos que saldrías en la pantalla, ese momento que nos ilusionaba tanto de cómo sería verse en ese aparato tan pequeño, como uno se creía una estrella por haber estado unos minutos en esa caja con pantalla sobresaliente (no existía la pantalla plana), era un orgullo para ti y los que te conocían, podíamos decir que hasta una profesión respetada.
Pero (caramba el bendito pero), esos tiempos se quedaron en la memoria de una época dorada, ya la televisión de hoy se ha vuelto más que un negocio, un lugar de redención para aquellos de una reputación no bien ganada, ya esos días de admirar a aquellos que salían en la pantalla chica, se esfumaron. Ahora impera la cultura de que no importa el mal que hagas, si tienes dinero para tener un espacio y tener un buen horario, puedes hacer de ella tu obra de caridad, al tiempo de ganar un grupo de fieles seguidores que sin importar lo mal que hagas, siempre le respaldarán.
El nuevo rumbo de la televisión dominicana es ese, no importa que proyectemos, ni a quien proyectemos, lo que importa ahora es los ratings y aquí aplica el dicho de “El hecho de, no implica que”, cada vez más vemos como “personalidades” de reputaciones cada vez más puestas en dudas, se mantienen en espacios de alta popularidad sin que nosotros como espectadores rechacemos esos personajes. Esos años cuando salir en la Tv era motivo de orgullo, se fueron al olvido y sin esperanzas de que regresemos a ella por muchos años más, además lo que importa es la salvación del alma que solo la televisión te puede otorgar.
“La redención de los humildes hemos de hacerla los que nacimos con ímpetu














