La relación de los Medios de Comunicación y las empresas de Relaciones Públicas ha cambiado bastante con los tiempos, al parecer el “negocio” y la masificación de estos ha provocado que la luna de miel se esfume y solo quede el interés de uno y de otro, porque en ambos casos se cuecen habas y no dejan muy buen sabor.
De vez en vez existía una especie de relación cuasi personal entre los encargados de RR.PP. y los que trabajamos medios, más allá del nombre que llevará nuestro carnet del medio, constaba ese algo que hacía que nuestra labor fuera más sencilla, una llamada, un simple saludo, hacia que cualquier solicitud no fuese vista como una imposición de parte de una empresa hacia el medio, sino más bien algo que nos ayudaba a nosotros y a ellos, un camino de dos vías donde uno daba y recibía.
La situación en los medios ha cambiado, ya esa época de oro se terminó y lo mismo ocurrió con las oficinas de RR.PP. (no confundamos eso con los empresarios que hacen eventos, de ellos hablaré luego), aunque no todos caben en el mismo saco, aún quedan muchos que mantienen esa relación estrecha con el ser humano y no sólo con el beneficio que pueda sacarle al medio. Eso aplica en caso contrario cuando el encargado en representación de un medio quiere sacar ventaja a su posición para sacar beneficios personales, sin darse cuenta que a quien perjudica no es solo a él, también a los colegas.
Debemos establecer límites, aprender que uno y otro se necesitan y que como dice el refrán: “una mano lava la otra”, y así como cuando ambos se benefician, ambos se perjudican y por tal motivo hay que llevar la fiesta en paz, por el bien de todos, incluyendo los terceros (que es el público que se beneficia.
“El periodismo consiste esencialmente en decir ‘lord Jones ha muerto’ a gente que no sabía que lord Jones estaba vivo”, Gilbert Keith Chesterton.














