La televisión dominicana llegó a los 64 años de edad y aún continúa en pañales, quizás no por lo joven que pueda considerarse, sino más bien por lo que allí se puede encontrar (cualquier similitud con los residuos en el pañal son mera coincidencia), pero no, no vamos a decir que la Tv dominicana es eso, para nada, solo que se encamina a convertirse en pura m.
Desde hace un tiempo hemos venido observando el deterioro a la que se ha estado induciendo las producciones que se realizan en la amplia parrilla de canales, los cuales carecen de un verdadero criterio a la hora de ofrecer calidad e innovación al público que invierte sus horas de tiempo libre para apreciar algo que le distraiga y con lo cual pueda aprender, entretenerse y divertirse. Muchas figuras han optado por salir de la televisión casi de manera obligatoria, por lo altos costos de producción y lo poco que ofrecen los dueños de plantas televisoras, quienes se han olvidado de la calidad y se han enfocado más en la cantidad que recaudan al mes.
Todos entendemos que esto es un negocio y como tal estamos a la espera de recibir ganancias, pero no podemos esperar que un canal como el Estatal, quien recibe ingresos de cada comercial del Estado, no pueda ofrecer una televisión acorde como ocurre en otros países denominados desarrollados y que ofrecen una programación cultural en su oferta, algo que hace mucho tiempo perdió de vista esta planta televisora, que lo más que parece es el Centro de Información Gubernamental, más que un canal.
No seamos tan pesimistas, llegará un momento que la Tv dominicana toque fondo (aún más de los que está), y será entonces cuando tendrá que resurgir de sus cenizas como lo hizo el ave Fénix, solo esperamos que no sea demasiado tarde y que entendamos que eso que estamos haciendo no es de calidad, ojo no hablo en general, pero todos sabemos a quienes va dirigido estas líneas.
“Modestamente, la televisión no es culpable de nada. Es un espejo en el que nos miramos todos, y al mirarnos nos reflejamos”, Jaime de Armiñán.














