La XIX Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2016 inaugurada la noche de ayer, ha recorrido un tortuoso camino para llegar a abrir sus puertas al público, en un año electoral, era un poco cuesta arriba que se realizara entre los meses de abril y mayo, luego la guerra que ha descorchado el merecido premio que se le otorgó a Mario Vargas Llosa, así como el cambio del nuevo ministro de cultura y alguna que otra implementaciones, al final vio la luz al en el oscuro túnel.
Ya resuelto todo lo antes expuesto, hoy inicia formalmente para “los amantes de la lectura”, la Feria del Libro, se ha dispuesto que las áreas de comidas se disminuyan a un solo espacio, que las estatuas vivientes y los conciertos “populares” sean suspendidos, ah caramba! Se me olvidaba lo del asunto de la seguridad que supuestamente será muy rigurosa para dar acceso, es decir que no veremos ese grupo de antisociales armados de armas blancas los cuales van y se enfrentan con otros grupos o simplemente cometen sus fechorías, no veremos tampoco las niñas de escuelas que apenas llegan se quitan la camisa y se quedan con una blusa de tiros y de manos con el novio (mucho mayor que ella) por supuesto.
No veremos una Feria del Libro con ofertas que dictan mucho de ser una feria, no veremos stand llenos de personas en busca de libros y salir por donde llegaron porque les resulta más barato comprarlos en Amazon, eBay y otras páginas. No veremos este año un grupo de escuelas que usan la feria como recreo, para enviar a los alumnos y descansar de ellos; tampoco veremos un grupo politiqueros promoviendo todo menos la cultura y no veremos a un grupo que usa la cultura para promover otros valores; lo que si estamos seguros que no veremos es que la venta de libros superó el 100 por ciento al año pasado, porque los libros en esta feria es lo que menos importa, apostemos a la comida y los crucigramas que nunca nos decepcionan.
“El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio”, Anónimo.














