Durante muchos años, los empresarios artísticos han levantado la queja de la falta de escenarios para realizar eventos de grandes magnitudes, a pesar de que siempre se ha utilizado las instalaciones deportivas para tales actividades, es conocida la dificultad que resulta el alquiler de este tipo de infraestructuras, se suma a esto que las mismas carecen de los más mínimos requerimientos para el disfrute del público.
Algunos de estos elementos son: el sonido, los baños, la falta de parqueos, la seguridad, entre otras cosas que hacen una experiencia desagradable a la hora de ir a disfrutar de un concierto, show o actividad de grandes masas. Siempre hemos escuchado al empresariado llamar la atención de las autoridades para que vayan en rescate de esos escenarios y que se apele a la construcción de nuevos, pero no podrían los empresarios pensar en realizar una inversión de este tipo para su beneficio y el de todos nosotros, imaginen que el sector privado realizará la construcción de un gran Teatro o Anfiteatro que sería dirigido por un patronato privado, el cual velaría por evitar el monopolio que existe en la actualidad, el mismo se adaptaría al tipo de evento que se pretenda montar y contaría con las comodidades que el público necesita.
El Gobierno solo daría las condiciones necesarias para que esa inversión se materialice, aunque es una idea utópica, ya que el empresariado no tomaría esta iniciativa en serio, porque no es algo que verían como prioridad, recordemos que las inversiones a largo tiempo no son planes de un empresariado moderno, sería una maravillosa idea que una empresa de capital extranjero tomará la iniciativa, para ver como se levanta el nacionalismo rancio y evitar que se concretice esta idea, mientras tanto seguiremos reclamando a un Estado que no tiene definidas sus prioridades y que su presupuesto se va en deudas, se vale soñar.
“El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho”, Wayne W. Dyer.














