Amable Chahín
En días pasados vi que la Asociación de Cronistas de Arte (ACROARTE), en su Premio al Merito Periodístico entrego un reconocimiento a Tatico Henríquez. En mi humilde opinión, para la categoría de dicho artista, creo que no era el escenario para eso y menos para ese tipo de reconocimiento, ya que él tiene toda la categoría (además de que no era periodista ni cronista de arte), para ser homenajeado dentro de los Premios Soberano.
Pero veamos quien era Tatico: Domingo García Henríquez fue un acordeonista dominicano, referente imprescindible dentro del subgénero musical dominicano conocido como merengue típico. Virtuoso del acordeón, fue un innovador de la música dominicana, al incorporar nuevos instrumentos al conjunto típico. Sus padres fueron Altagracia García y el acordeonista Juan Henríquez alias Bolo, quien lo introdujo en el conocimiento del instrumento.
Tatico comenzó a darse a conocer sobre todo en las festividades religiosas y procesiones de su comarca, fiestas en las que la música folclórica constituía un vivo referente.
En 1966, el Trío Reynoso y a raíz de la muerte de su acordeonista Pedro Reynoso, incorporó a Tatico, quien tocó por primera vez con el grupo en el «Teatro Agua y Luz» del Centro de los Héroes en Santo Domingo. Posteriormente, abandonó el trío y creó su grupo «Tatico y sus Muchachos».
Tatico grabó una gran cantidad de merengues típicos, tanto de su autoría como de compositores como Ñico Lora. También grabó merengues tradicionales antiguos, como «El telefonema». Tras el ajusticiamiento de Trujillo en 1961, el merengue cayó en una crisis que amenazó con la desaparición del género. No obstante, músicos como Tatico, lo rescataron en su versión urbana. Este joven músico, recogió el merengue folclórico y desde su misma rítmica lo hizo evolucionar hacia una nueva versión.
Tatico transformó la formación del «conjunto típico» de su época. Estos conjuntos superaban ya en instrumentación a los conjuntos tradicionales conformados por güira, tambora, acordeón diatónico, una marimba (instrumento que hacía las veces de bajo) y ocasionalmente, un saxofón. No obstante, aunque la banda de Tatico contaba con el acordeón diatónico, la güira y la tambora, adicionó el empleo de congas, dos saxofones que armonizaban con el acordeón y un bajo eléctrico, sustituyendo a la marimba.
Influenció a toda una generación de intérpretes de la música típica como Fefita la Grande, el Cieguito de Nagua, Rafelito Román, Chiche Bello, Francisco Ulloa y Agapito Pascual, entre otros.
Tatico murió en un accidente automovilístico en su carro, un Ford Granada en la avenida «Estrella Sadhalá» en Santiago el 23 de mayo de 1976. El 25 de mayo de 2001 fue develado un busto del fenecido merenguero en el parque que lleva su nombre, situado frente al Ayuntamiento Municipal de Nagua.














