A pesar de la constante llovizna que permaneció durante la mayor parte del concierto el público no se movió y se cubrió con todo lo que pudo para seguir disfrutando de un «Micky» no tan deslumbrante
Moisés Balbuena.- Una de las giras más exitosas, una serie que revivió su carrera de una forma que pocos apostarían sería de tal magnitud, un ídolo de millones por el mundo, el enigma que envuelve su vida lo ha hecho un artista amado por muchos y odiados por otros, una carrera de altas y bajas, de esta manera llegaba Luis Miguel a República Dominicana.
«México por Siempre» es el tour mundial que lo hizo aterrizar en el país, de la mano del empresario artístico Saymon Díaz, en un concierto que estuvo amenazado por la lluvia desde tempranas horas del día, aunque eso no aminoró la avalancha de público que colmo las localidades habilitadas, cerca de 20 mil almas quisieron ser testigos de la noche del Sol de vuelta a Santo Domingo.
Las expectativas se hacían más y más, a medida que los fanáticos y los no tanto acomodaban los asientos reservados, las nubes intensificaban su presión sobre los presentes, la ansiedad se apoderaba de todos a la espera de que las luces se apagaran e indicarán el inicio del concierto.
![]() |
| Luis Miguel a su llegada a escena |
Ya casi marcando las 10:00 de la noche, las luces y el sonido marcaron la entrada, el gran telón transparente iluminado desde el fondo, con la música de preámbulo, la silueta enorme se reflejaba a través del telón y la multitud ensordecedora llenaba los confines de todo el Estadio Olímpico Félix Sánchez, y el telón cayó, ahí estaba Luis Miguel.
Con su tradicional traje oscuro, camisa blanca y corbata negra, con un bronceado acentuado como está acostumbrado a lucir, cabello hacia atrás, acompañado de siete músicos y tres coristas, se inició «El Sol de México», con el tema «Si te vas», muchos de los no tan fans, se extrañaron un poco del tono de su voz al interpretar la canción, pareciera no es el Luismi que nos tiene acostumbrados a su portentosa voz,, una sensación extraña a los que sus seguidores ignoraron mientras estallaban en euforia.
Muy meticuloso con su sonido, el cantante nacionalizado mexicano, ha sido siempre muy exigente en su trabajo encima del escenario, y en esta ocasión no fue la excepción, en varias ocasiones se le vio reclamar a los técnicos algunas cosas, a veces sonido, otras que secaran los monitores y el escenario, recordando que la intensa llovizna, que en ocasiones intentó arreciar se mantuvo durante la mayor parte del concierto.
Temas como «Tú solo tú», «Amor, amor, amor», «Devuélveme el amor», «Suave», «No se tú», «Por debajo de la mesa», «Un hombre busca una mujer» y «Cuestión de piel», comenzaron su recorrido de su larga trayectoria, es aquí donde dio sus primeras palabras al aforo con «Arriba República Dominicana», aunque si se mantuvo saludando al público que se encontraba en las primeras filas, señalando y levantando el pulgar, mientras sonreía.
En ciertos momentos el cantante mostraba sus notas altas en algunos temas, en otros sus tonos cambiaban, algo que la mayoría ignoro y que muchos se preguntaban si ya el sol no brilla con la misma intensidad de años anteriores, a pesar de que los años pasan y la interpretación se hace un cambio, ya no vemos lo saltos y los movimientos en el escenario, aunque si hizo algunos movimientos de pelvis y su clásica pose de brazos extendidos.
Dos cambios de vestuarios formaron parte de la oferta, la segunda fue una una camisa blanca y chaleco negro, el último fue una camisa azul de rayas negras.
El sonido estuvo perfecto, la orquesta impecable, la organización dentro del Estadio bien, el control de acceso bien, las puertas de acceso no tan bien, pero por demás una buena organización y concierto a nivel técnico.
«Culpable o no», «Te necesito», «Fría como el viento», «Tengo todo excepto a ti», «Más allá de todo», «Entrégate», «Hasta que me olvides», «O tú o ninguna», «No me puedes dejar así», «La incondicional», «Separados», «Dos enamorados» y «Ahora te puedes marchar», continuaron el repertorio de grandes éxitos que el público pudo revivir en cada interpretación, algunas más dedicadas que otras.
A ritmo de «Cuando calienta el sol» Luis Miguel se despedía de los presentes con unas gigantescas pelotas de plásticos lanzándolas al público y luego repartiendo flores como acostumbra en sus conciertos y despedirse de la República Dominicana hasta una próxima ocasión, en la que se espera sea menos mojada que esta, pero con el recuerdo agradable de que «El Sol de México» puso en escena lo mejor de su repertorio, aunque no su mejor tono.
NewsLifeRD by Moisés Balbuena



















